Noticias sobre derecho bancario en Valencia

Contacto

¿Está buscando mantenerse al día en derecho bancario?

María Pilar Salvador Sola es el lugar indicado.

La usucapión

1.- Ordinaria, cuyos requisitos son:

  • Posesión en concepto de dueño, pública, pacifica e ininterrumpida.
  • Buena fe.
  • Justo título.
  • Tiempo determinado por Ley. En caso de bienes inmuebles son 10 años entre presentes y 20 años entre ausentes.

2.- Extraordinaria, cuyos requisitos son:

  • Posesión a título de dueño, pública, pacífica e ininterrumpida.
  • No exige buena fe.
  • No exige justo título.
  • Tiempo determinado por Ley. En caso de inmuebles 30 años. En caso de muebles 6 años.
    somos expertos en temas de propiedad y derechos reales y podemos asesorarle y aconsejarle con total profesionalidad.

Régimen de visitas entre abuelos y nietos

Todos sabemos lo enriquecedor y satisfactorio que ha sido mantener una estrecha relación con nuestros abuelos. El rol que juegan los abuelos en el desarrollo de sus nietos es tremendamente favorable ya que les proporciona a los menores estabilidad emocional y gratos recuerdos para cuando son adultos.

 

Son frecuentes los casos en que los abuelos no pueden visitar o relacionarse con sus nietos por desavenencias familiares o por situaciones de crisis en el núcleo familiar motivadas por separaciones o divorcios.

 

Es realmente injusto que por un enfado o un malentendido que provoca un corte de relación entre los ancianos y sus hijos o entre los ancianos y las parejas de sus hijos se impide a los abuelos que visiten a sus nietos.

En muchas ocasiones el fallecimiento de un hijo provoca que la persona que era su pareja impida que los padres del fallecido visiten a sus nietos.

 

Igualmente, en los casos de separaciones y divorcios se dan múltiples situaciones de pérdida de relación entre abuelos y nietos porque uno de los progenitores en proceso de separación o divorcio se niega a que los abuelos visiten a los nietos.

 

Si alguien se encuentra en la situación de no poder visitar a sus nietos ni mantener relación con ellos tiene que saber que la ley le protege puesto que, tal y como determina el artículo 160.2 del Código Civil no podrán impedirse sin justa causa las relaciones personales del menor con sus hermanos, abuelos y otros parientes y personas allegadas.

 

Las desavenencias acaecidas en una familia no son causa que justifique un impedimento al derecho que asiste a menores y abuelos a relacionarse, visitarse y mantener contacto.

 

Si los progenitores de los menores impiden sin justa causa la relación entre abuelos y nietos, es posible iniciar un proceso judicial para solicitar un régimen de visitas y comunicaciones.

 

Si tomamos la decisión de iniciar un proceso judicial tenemos que saber que existen varias formas de solicitar un régimen de visitas de los abuelos con sus nietos:

  • En primer lugar, si los progenitores de los menores no han iniciado un proceso de separación o divorcio, se ha de presentar una demanda solicitando el derecho de visitas, estancias y comunicaciones con los nietos.
  • En segundo lugar, si los progenitores de los menores están incursos en un proceso de separación o divorcio, pueden darse, a su vez, dos situaciones más:

Que la pareja en crisis alcance un acuerdo a través de un convenio regulador. En este caso, el régimen de visitas entre abuelos y nietos se podrá incluir en dicho convenio y fijar los días en que los abuelos pueden visitar a los nietos y durante cuanto tiempo, teniendo en cuenta los horarios de estudios, intereses y actividades de los menores.


Si no es posible alcanzar un acuerdo en el proceso de separación o divorcio, los abuelos podrán solicitar judicialmente un régimen de visitas.
Por otra parte, hay que tener en cuenta que si iniciamos un proceso judicial solicitando este régimen de visitas entre abuelos y nietos el Juez valorará todas las circunstancias del caso antes de tomar una decisión (la edad del menor, la relación que éste ha mantenido con sus abuelos, si el menor ha pernoctado fuera del domicilio de sus progenitores o no, el régimen de visitas del progenitor no custodio en casos de situaciones de crisis familiar en el núcleo de convivencia del niño), pero sobre todo atenderá al interés superior del menor.


Tras valorar todas las circunstancias concurrentes el Juez decidirá si concede o deniega el régimen de visitas solicitado. En el caso de que lo deniegue, tendrá que determinar la causa que motive esta denegación. Un ejemplo sería la mala influencia de un abuelo sobre el nieto en relación a uno de sus progenitores.

 

Si el Juez decide otorgar el régimen de visitas establecerá el que más favorezca al desarrollo personal y psicológico del menor. También podrá fijar un régimen de visitas progresivo que podrá ser ampliado a medida que el menor vaya cumpliendo años.

 

No obstante, el régimen que judicialmente se establezca dependerá de las particularidades de cada caso y podrá ser más o menos amplio, con pernoctas o sin ellas, teniendo en cuenta las circunstancias de cada familia.

¿Qué es la emancipación?

Es un proceso que extingue la patria potestad y la guarda y custodia.

 

  Un emancipado tiene los mismos derechos que otorga la mayoría de edad sin haberla cumplido y las mismas responsabilidades que un adulto.

 

Por la emancipación el menor de edad de más de 16 años adquiere la capacidad para gobernarse a sí mismo y a sus bienes aunque, hasta que cumpla los 18 años, no podrá solicitar préstamos, gravar o transmitir bienes inmuebles, establecimientos mercantiles o industriales ni bienes de extraordinario valor, como por ejemplo joyas, sin el consentimiento de sus padres y, a falta de ambos, de su defensor judicial.

 

El menor emancipado podrá por si solo comparecer en juicio.

 

La emancipación se obtiene:

 

        A) Por contraer matrimonio;

 

        B) Por fallecimiento de los padres o de uno solo de ellos si el otro no ejerce la patria potestad;

 

        C) Por concesión de quienes ostenten la patria potestad con el consentimiento del menor (a través de comparecencia registral o formalización de escritura pública notarial e inscripción en el Registro Civil) y

 

        D) Judicialmente, cuando quien ejerza la patria potestad haya vuelto a contraer matrimonio o conviva de hecho con otra persona, cuando los padres vivan separados y cuando concurra alguna causa que entorpezca gravemente el ejercicio de la patria potestad, por ejemplo un grave enfrentamiento o conflicto con los progenitores.

 

Hay que tener en cuenta que, por lo general, la emancipación es irrevocable. Solamente se podría recovar en casos muy concretos como la interposición de un proceso judicial que finalizara con una sentencia que declare probado que la emancipación fue concedida estando basada en la inhabilidad de uno o ambos padres, o también en caso de una supuesta muerte de los padres.

si nos consulta, resolveremos todas sus dudas, estudiaremos su caso, le aconsejaremos y, si lo desea, nos encargaremos de realizar los trámites pertinentes.

Los tipos de regímenes económicos matrimoniales

En España existen tres tipos de regímenes económicos matrimoniales: sociedad de gananciales, separación de bienes y participación.

 

 En este artículo vamos a analizar las características y particularidades de cada uno de ellos con el fin de que sean tenidas en cuenta a la

hora de decidir sobre este tema, bien al contraer matrimonio; o bien, si estando ya casados deseamos o tenemos la necesidad de cambiar el régimen que venía rigiendo nuestro matrimonio.

Régimen de sociedad de gananciales

 

En este régimen cada uno de los integrantes del matrimonio pone en común y divide por partes iguales los beneficios obtenidos por cualquiera de ellos durante la vida en común.

 

En este régimen coexisten diversos patrimonios:

 

        1.- Los privativos de cada uno de los cónyuges (bienes que les pertenecen con anterioridad a contraer matrimonio y los que reciban después de casados por herencia o donación). Respecto a los bienes privativos los cónyuges conservan su autonomía en cuanto a su gestión y disposición.

 

        2.- El ganancial (bienes y ganancias adquiridas constante el matrimonio).

La disposición de los bienes gananciales precisa consentimiento de ambos cónyuges.

 

 El régimen de sociedad de gananciales es el que se aplica cuando los cónyuges no han pactado otro a través de escritura de capitulaciones matrimoniales o si estas capitulaciones matrimoniales devienen ineficaces, salvo en las comunidades autónomas en las que, en aplicación de su derecho foral, el régimen económico matrimonial es la separación de bienes, por ejemplo en Cataluña.

 

Si nuestro matrimonio se rige por este régimen debemos tener en cuenta que, en el caso de que alguno de los cónyuges contraiga deudas y éstas sean objeto de reclamación judicial, los bienes gananciales podrían resultar embargados y sacados a subasta pública en el caso de no satisfacer la deuda que se reclama.

 

Régimen de separación de bienes

 

  En este caso coexisten dos patrimonios completamente separados.

En este régimen pertenecen a cada cónyuge los bienes que tuviesen al casarse y los que después de contraer matrimonio adquieran por cualquier título, así como su administración, goce y libre disposición de los mismos, excepto la vivienda habitual y los muebles de uso ordinario de la familia que, aunque solo pertenezcan a uno de los cónyuges, se requerirá el consentimiento de ambos o autorización judicial en el caso de tener que realizar un acto dispositivo de los mismos.

 

    Excepto en las comunidades autónomas donde, a falta de pacto sea el régimen económico que rige el matrimonio, en el resto de comunidades autónomas solo se aplica si ha sido pactado mediante escritura de capitulaciones matrimoniales.

 

    Si nuestro matrimonio se rige por este régimen y alguno de los cónyuges contrae deudas y éstas son reclamadas judicialmente por impago debemos saber que la regla general es que solamente podrán ser objeto de embargo y realización los bienes que pertenezcan al cónyuge deudor, conforme a lo dispuesto en el artículo 1.440 del Código Civil. Sin embargo, cuando uno de los cónyuges actúe en el ejercicio de la potestad doméstica y contraiga obligaciones para atender a las necesidades ordinarias de la familia, el otro cónyuge responderá de manera subsidiaria de su cumplimiento en virtud de la remisión que hace el artículo 1.440.2 del código Civil al artículo 1.319.2 del mismo cuerpo legal. 

 

Régimen de participación

 

En este régimen cada uno de los cónyuges adquiere derecho a participar en las ganancias obtenidas por su consorte durante el tiempo en el que dicho régimen esté vigente.

 

    Este régimen debe otorgarse expresamente mediante escritura de capitulaciones matrimoniales. En este supuesto cada consorte puede administrar, disfrutar y disponer libremente tanto de los bienes que le pertenecían en el momento de contraer matrimonio como los que puede adquirir después por cualquier título.

 

    Los cónyuges mantienen separados sus patrimonios mientras el régimen esté en vigor y, al disolverlo, cada uno puede participar en las ganancias del otro siempre y cuando existan beneficios.

 

Es aconsejable que cuando vayamos a contraer matrimonio y queramos determinar cuál va a ser el régimen más adecuado para nuestro futuro matrimonio busquemos la ayuda profesional de un abogado que nos asesorará respecto a cuál es el régimen económico matrimonial que más se adecua a nuestras circunstancias y, de esta forma, evitaremos sorpresas inesperadas o situaciones problemáticas que se nos puedan presentar en el futuro. El mismo consejo si deseamos cambiar nuestro régimen económico matrimonial.

Como recuperar los créditos que nos adeudan personas físicas, empresas o autónomos.

En los últimos tiempos nuestro país ha atravesado una difícil situación económica, lo que provoca un incremento de la morosidad que trae como consecuencia que cada vez resulte más complicado cobrar las deudas y muchas empresas y particulares presentan problemas de liquidez.

 

Existen distintas vías en derecho para reclamar judicialmente el importe de un crédito. Según el tipo de deuda y su cuantía se podrá optar por un procedimiento u otro.

Para reclamar un crédito tenemos que disponer de prueba para acreditar la pretensión y además saber que está sujeto a prescripción, lo que significa que si no se interpone la reclamación dentro del plazo establecido al efecto el deudor quedará liberado. El plazo de prescripción varía según el tipo de crédito. Por ello, es fundamental consultar a un abogado para poder ejercitar sus derechos con garantías.

 

    Cuando reclamamos judicialmente una deuda nos podemos encontrar con las siguientes situaciones:

         1.- Que el deudor esté localizado. En este caso, la demanda se interpondrá, en principio, en los Juzgados correspondientes al domicilio del deudor.

 

         2.- Que el deudor esté en ignorado paradero. En este caso, la reclamación se puede interponer igualmente, puesto que existen formas de localizar los domicilios de los deudores y una de ellas es el Punto Neutro Judicial y, en el caso de que todos los domicilios resultaran inválidos y la vía ordinaria de comunicación quedara agotada, la Ley de Enjuiciamiento Civil prevé la comunicación edictal mediante la publicación de la cédula de notificación en el tablón de anuncios del Juzgado o en periódicos provinciales o nacionales si así expresamente se solicita. De esta forma, se da por notificado al deudor desaparecido y ello permite la continuación del proceso judicial.

 

         3.- Que el deudor haya sido declarado en concurso. En este caso, se debería comparecer en el concurso y comunicar el crédito que se ostente contra el concursado.

 

 Una vez iniciada la reclamación judicial del crédito, el proceso finalizará por resolución judicial y, si no se produce un cumplimiento voluntario por parte del deudor, se tendrá que iniciar la vía ejecutiva para interesar los oportunos embargos de bienes y derechos del deudor para satisfacer el crédito, los intereses del mismo y las costas. Hay que tener en cuenta que la responsabilidad del deudor es plena porque responde por la deuda con todos sus bienes presentes y futuros.